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Gay and the City (Cap.63)

Mi voz interior

Hola amigos del gayxample, soy la Reina Marica, vuestra mejor fuente de información sobre mi escandalosa vida. He estado ocupada con mis quehaceres reales, pero no me olvido nunca de mis fans. Hoy, quería volver con algo que me ha salido, solamente sentándome a escribir, dando rienda suelta a mis sentimientos y a mis manos. Para muchos será algo ya sabido, para mí, algo que he aprendido…

 

A veces creemos que estamos haciendo las cosas de la mejor manera posible. Que no podemos estar equivocados, porque todo pasa por alguna razón, y pensamos que es el destino quien quiere que lo hagamos así.

 

Nos paramos a pensar en todas las idas y venidas, en todas las veces que nos caemos y levantamos, en todas las guerras, en todas las treguas que tenemos o hemos tenido. Y está bien, todo está bien para nosotros, aunque haya algo dentro nuestro que nos quiere llevar por otro camino.

 

Intentamos callar esa vocecita interna que te dice “la estás cagando” o “esto no debería ser así”. Porque nos queremos creer que no tiene razón, que esa vocecita son nuestros miedos internos a los cambios… Y es entonces cuando nos caemos.

 

A veces, los seres humanos tenemos un miedo irracional a hacer lo verdaderamente correcto. Nos llenamos de excusas sin sentido, de cuentos mágicos que, de alguna manera, nos reconfortan, nos llenan de falsa tranquilidad, para poder seguir con nuestros planes.

  

En realidad, tenemos miedo de hacer lo correcto, porque eso nos lleva a luchar por algo que queremos. Y las luchas, las batallas vitales, la incertidumbre, es lo que más tememos, junto con el dolor. Arriesgarte por algo es abrir tu corazón de par en par para mil balas llenas de plomo. Caerse mil veces y llenarte de millones de heridas antes de levantarte es lo que da más pánico. Por eso no queremos escuchar esa voz interna de alarma, que indica que algo no va bien.

 

Esa sensación de no estar haciendo lo correcto, es nuestro sentido común. Cada día, tenemos millones de ideas disparatadas bailando a través de nuestra mente, pero no llevamos a cabo ninguna de ellas, precisamente, por saber que no deberíamos hacerlo. Pero no siempre es así.

 

Cuando nos enamoramos, realmente estamos ciegos de amor. Literalmente. No nos paramos a filtrar si los pensamientos que tenemos son sensatos, lógicos o descabellados. Simplemente, nos encargamos de vivir el momento, y hacer lo que realmente nos apetece: estar con esa persona que nos llena cada recoveco de nuestro cuerpo.

 

En el momento que esa persona deja de aparecer en tu vida, sientes un gran vacío interno: ¿Qué me pasa? ¿Por qué me siento así? ¿Por qué no estoy contento? Si alguna vez te has hecho alguna de éstas preguntas, es porque eres un obsesionado del amor. Las personas pasionales, se dejan llevar por todas las sensaciones que siente el cuerpo, incluida las malas. Te aferras a ese estado de felicidad pasajero, que sólo una droga puede aportarte. Y te alejas de ti. Te olvidas de quien eres, de qué quieres y hacia dónde vas. Le achacas la culpa a esa persona que ya no está, porque lo has dado todo por X y no te ha devuelto nada. Error.

 

La culpa es meramente tuya, por no saber gestionar tus emociones ni tu vida. La culpa es tuya, por abandonarte a ti mismo por otra persona. El problema es únicamente tuyo, por no saber vivir, por no saber sentir, ni amar. Esa persona no tiene la culpa de nada, puesto que no te ha manipulado mentalmente para que dejes tu vida. Tu vida es tuya, y sólo puedes dejarla tú.

 

Querer no es parar tu vida por la otra persona. Al contrario, cuanto más quieres a una persona, más ganas tienes de avanzar en tu vida. Porque cuando te enamoras de alguien, es porque esa persona te hace querer prosperar en tu vida, ya que quiere que seas alguien en la vida, y viceversa, ¿por qué? ¡Porque quiere que seas feliz! Amar es querer la felicidad para el otro, por encima de todo.

 

La vida es muy corta, el amor, a veces, lo es aún más. Hay que aprovechar ambas cosas. Tenemos que vivir amando, y amar viviendo. Porque la vida es un tren sin estaciones, sigue su viaje por las vías, pero lo que ocurra en el trayecto, sólo depende ti. Puede ser un mal viaje, o el viaje de tu vida, eso lo construyes tú. Quiérete. Quiere a la vida. Es un regalo.

 

 

Me gusta ser gay, pero a veces… ¡Es difícil!

 

de Fran Van Der el 01/12/2016

Comentarios:

Bosquina el 08/07/17 a las 19:27
Me encanta

Ser gay puede resultar difícil, a veces, no menos que ser heterosexual. Lo realmente difícil es querer aprender de cada acto de nuestra vida y aprovecharlo para crecer. Eso es exactamente igual pata todos, para ti y para mi, mon amour

Fran-VanDer el 02/12/16 a las 11:27
Me encanta

Me alegro que te guste #olgamiriam !! Gracias por dedicarme unos minutillos a leerme!

olgamiriam el 02/12/16 a las 00:35
Me encanta

Wuau me encanta que razon tienes

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